Hace 20 años, un “Matador” quebró el muro Azurro

Chilean forward Marcelo Salas (L) is congratulated after his goal by his teammate Ivan Zamorano (R) 11 June at the Parc Lescure in Bordeaux during their 1998 Soccer World Cup group B first round match. (ELECTRONIC IMAGE)

 

Después de una espera de 16 años, Chile regresaba a la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Lo hizo como uno de los 32 elencos participantes en Francia 98 y su primer examen sería una de alto voltaje: enfrentar a Italia, tricampeona planetaria para la época y finalista de la justa previa.

La Roja y la Azurra debutaron el 11 de junio en el Parc Lescure de Burdeos en duelo del Grupo B.

En el combinado nacional, dirigido por el uruguayo Nelson Acosta, estaba Marcelo Salas, un delantero que había tenido un paso fulgurante por River Plate (Argentina), y ese día le haría saber al planeta, por qué era un “Matador”.

Luego que Christian Vieri, ariete del Atlético de Madrid, puso al frente al cuadro europeo a los 9 minutos, Salas empezó su recital.

Cuando se jugaban los descuentos del primer tiempo (45’+3), Fabián Estay cobró un córner desde la derecha, Iván “Bam Bam” Zamorano lo cabeceó y Clarence Acuña la desvió. El balón cayó en los predios de Salas, quien cual depredador no perdió el chance de liquidar a su presa, a pesar de tener a un defensor encima. En el área chica empalmó un zurdazo y fusiló al portero Gianluca Pagliuca.

El 1-1 se mantuvo hasta el descanso y cuatro minutos después de la reanudación, Salas firmó una postal inolvidable.

Pedro Reyes ejecutó un centro bombeado y, ante la marca del zaguero Fabio Cannavaro, se elevó cerca del punto de penalti y conectó un cabezazo potente para batir al cancerbero itálico.

El júbilo se apoderó  de una plantilla, en la que según www.24horas.cl también figuraban el guardavalla Nelson Tapia, Francisco Rojas, Javier Margas, Ronald Fuentes, Moisés Villarroel y Nelson Parraguez, que lucía encaminada a salir airosa de la prueba de fuego.

Chile, con gallardía, se aproximaba a dar la sorpresa en suelo galo, cuando una polémica decisión del árbitro Lucien Bouchardeau, recientemente fallecido, evitó la hecatombe italiana.

El juez sentenció un polémico penal, luego de que la esférica rebotara en la mano de Ronald Fuentes, y Roberto Baggio lo convirtió para decretar la paridad a los 84’. Dejó atrás el “fantasma” que lo perseguía desde la cita previa, cuando un fallo suyo en tanda de tiros de castigo le dio el título a Brasil.

Al final, hubo repartición de unidades, pero la jornada será siempre recordada como la tarde en la que un “Matador” deslumbró al orbe.

Por: Joseph Ñambre / @JosephSports27

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