Don Elías: El mejor de todos

Elías Figueroa forma parte de la gloriosa historia del fútbol chileno.

El antiguo defensor, en cuyo honor se bautizó el estadio de su natal Valparaíso, deslumbró fuera de las fronteras trasandinas y, por su gran calidad, varias veces fue tentado para que renunciara a su ciudadanía, algo que nunca ocurrió porque jamás dejó de amar a La Roja.

Brasil, donde capitaneó a un Inter de Porto Alegre y lo llevó a conquistar dos títulos del Brasileirao (1975 y 1976), le ofreció el chance de nacionalizarse, pero lo desestimó.

“Se me ofreció con ‘cheque en blanco’ nacionalizarme. Yo no quise. Dije soy referente en mi país. Represento a mis padres, mis amigos, mi país. Cambiar de nacionalidad no iba conmigo. El dinero no compra la nacionalidad. Creo en eso”, expresó Figueroa, nacido el 25 de octubre de 1946, a biobiochile.cl.

El zaguero, reconocido como el Mejor Futbolista de América tres veces y galardonado por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) como el más destacado de su posición en cuatro oportunidades, llegó a suelo brasilero en 1971 y el entrenador del cuadro de ese país, Mario Lobo Zagallo, lo quería enrolar, a punta de dinero, antes de la Copa del Mundo Alemania 1974.

“En 1972 me pusieron el cheque y me decían ‘agrega los ceros que tú quieras’, me daban unas ganas, pero no podía dejar a Chile. Me hicieron una fotos con la camiseta de Brasil y pusieron ‘El sueño de Zagallo’”, recordó el central a marca.com.

Figueroa participó en tres Mundiales (Inglaterra 1966, Alemania 1974 y España 1982). En la cita celebrada en territorio germano, integró el Equipo Ideal.

También ganó el premio Mejor Jugador del Mundo de FIFA en dos ocasiones (1975 y 1976) y antes de su paso por Brasil deslumbró en Uruguay, donde alcanzó par de cetros con Peñarol.

“Don Elías” prefirió ir a Brasil pese a recibir ofertas de clubes europeos, de la talla de Real Madrid.

“Me vino a buscar el Real Madrid cuando estaba en Uruguay, pero preferí irme a Brasil, ahí estaban los grandes, los tricampeones del mundo: Pelé, Rivelino, Jairzinho…”, reveló el exjugador, que -de acuerdo con redbull.com- superó enfermedades como difteria, asma y poliomelitis para laborar.

Figueroa, quien debutó en la Primera División local con Unión La Calera y también vistió las casacas de Santiago Wanderers y Colo Colo, era admirado por Franz Beckenbauer, defensor alemán que ganó el trofeo orbital en 1974 y brilló con Bayern Múnich. Aseveró que era “el Figueroa de Europa”.

El 14 de diciembre de 1975, con Inter y frente a Cruzeiro de Belo Horizonte, vivió su momento de gloria al anidar su famoso “Gol Iluminado”. Anotó justo cuando en el cielo apareció un relámpago y con eso le dio el gallardete a su elenco. Quizás era una señal divina para demostrar que, hasta en el propio cielo, su genialidad encantaba a los dioses del balompié.

Fue un virtuoso que jamás dejó de sentir amor por el color escarlata de un seleccionado del que será un eterno ídolo.

Por: Joseph Ñambre / Twitter: @JosephSports27

Foto: Cortesía de encancha.cl

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