A 30 años del escándalo del “Condor” Rojas

 

El 3 de septiembre de 1989 fue una de las fechas más bochornosas para la historia del fútbol chileno. Ese día, del cual se cumplen 30 años, el arquero Roberto “Condor” Rojas trató de engañar al mundo al fingir una lesión y se ganó el reproche tanto de fanáticos como periodistas.

Rojas protagonizó el mencionado incidente cuando se jugaba el minuto 67 de un duelo entre Brasil y Chile, correspondiente a las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial Italia 1990, al que la segunda agrupación buscaba afanosamente avanzar.

Careca, un artillero que tuvo una pasantía por el Napoli italiano, anidó el tanto que le dio la ventaja (1-0) al Scractch en la fracción 49, justo antes del episodio que, de paso, le cerró las puertas del balompié profesional al cancerbero trasandino.

Cuando un fanático arrojó una bengala al engramado del mítico estadio Maracaná, ubicado en Río de Janeiro, Rojas se lanzó al suelo y luego, al pararse, le mostró su rostro ensangrentado a los jueces, quienes creyereon que su corte obedecía al impacto del artefacto en su rostro.

La tensión invadió la cancha y algunos atletas patrios, como Patricio Yáñez, encararon al público anfitrión. Debido a la rabia que le produjo la situación de Rojas, Yáñez hizo un gesto obsceno contra los asistentes.

Sin garantías

Chile, que necesitaba imperiosamente un triunfo para acceder a Italia 1990, argumentó que no había seguridad para continuar el cotejo, pero los jueces desestimaron su petición, razón por la que Fernando Astengo, capitán del equipo, decidió abandonar la cancha en compañía de sus compañeros.

Mientras la mayoría de los seguidores del balompié del planeta cuestionó que se le concediera el éxito a Brasil, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) abrió una investigación tras el accidentado juego y determinó que Rojas se había autoinflingido el daño, al punto de cortarse a la altura de una de sus cejas, algo tan preciso que, según el ente, era imposible de hacer con un cohete.

Polémica confesión

Rojas, quien en 1990 le confesó a La Tercera que toda la acción era una mentira y que su técnico Orlando Aravena conocía de la estrategia de autocortarse, terminó por ser sancionado por el Tribunal Disciplinario de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), que lo vetó de por vida de la práctica del deporte.

Su fingida lesión también le trajo consecuencias a la selección patria, pues FIFA la castigó, al marginarla de intervenir en el proceso clasificatorio para Estados Unidos 1994, recordada cita orbital, algo que muchos consideraron excesivo porque muchos de sus compañeros, que sacaron a Rojas en sus brazos del Maracaná, ignoraban el plan.

Joao Avelange, brasileño, era el presidente de FIFA en ese entonces y creyó que la medida impediría que se produjeran nuevas situaciones de ese tipo.

Rojas, quien recibió la aministía de FIFA en el 2000, nunca pudo quitarse de encima esa “mancha” y todavía hoy es cuestionado por una acción que perjudicó la imagen de todo un país.

Por: Joseph Ñambre | Twitter e Instagram: @JosephSports27

Foto: Cortesía de La Reforma

 

Escribe tu comentario aquí

comentarios